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No te prives de la vida, detente , Dionisîa . aguarda. De las manos el puñal pero tarde le arrebata. Enciende luz , ay dolor! Halla á su esposa bañada en corrientes de su sangre, para despedir el alma por muchas sangrientas bocas. Con eija Alberto te abraza repitiéndole su nombre: lumbreras amortiguadas, viselve los ojos Dionhia; mas la muerte ya cercana se los tierra al punto, dando las últimas boqueadas. Qué lengua podrá explicar del triste Alberto las ansias ?

Le atrc-vesó el corazón de dos filos una espada al ver su querida prenda, que fin á su aliento daba. Luchaba en esta congoja, quando suena la campana de el Reiox ; qué con sus golpes la media noche señala. O fidelidad constante á ¡a Reyna inmaculada ! • x En este raro suceso, t 9 bien que eí dolor le escusaba, la devoción del Rosario

no quLo Alberto dexarla, siendo en lo adverso no menos, que en lo fe iz su constancia. Cubrió el funesto cadaver con la ropa de la cama, y después cerrando el quarto, ñ la Câţi' là sagrada de la Emperatriz dei Cielo se retiró , dando larga á los suspiros , y quexas. Aquí rodillas postradas desahogó su doior:

Si Vos, Virgen Sacro-Santa, ( dixo con sentidas voces ) si Vos , Azuzena b v a;ic i, no fuerades tan hermosa, tan bella , y tan agraciada, ni mi amoren Vos pusiera, ni en vuestro amor me empeñara. Pero qué mucho . que yo er. ucease toda el alma r í vuestra beldad divina, si la De y dad increada enamorada de Vos se ocultó en vuestras entrañas ? No siendo culpa el amaros, ocasionó esta desgracia el amor que he profesado á vuestra beldad sin mancha. El levantarme á deshoras, para serviros sin falta, quitó la vida á Dionhia por sospechas temerarias. De Vos Vireen , tuvo zelos, A Vos mi zelo demanda, ea Vos consiste el alivio tie’ que siempre fiel as auwj. Asi dice , y sin poder resistirse en· la peana del Altar se rindió a! sueño, su alma fue arrebatada

al Trono de la Justicia; donde preside la sacra • age stad de Jesu Christo cm cl semblante que espanta.

Vi ó Alberto , qhe os Demonios traían ton algazara ¡o cisia.

el alma de

y presente el Juez la cargUü ante el Tribunal supremo de que con su manó osada · se quitó su propia vida; por buen testigo en la causa citan A su mismo esporo, que en el juicio se hallaba.